martes, 27 de septiembre de 2016

Kiki, la reina de Montparnasse

En el París de entreguerras, Montparnasse fue lugar de inspiración y de libertad para muchos artistas. Alice Prin, que reinó con el nombre de Kiki de Montparnasse, se conviertió en reina y musa de los creadores más famosos del momento y de aquellos que aunque no lo eran, aspiraban a serlo. Algunos  llegarían a ser inmortales con el tiempo. 

Fue modelo de artistas, cantante de cabaret, actirz y pintora y en ese ambiente bohemio por excelencia, según Gonzalo Ugidos, Kiki cantaba letras atrevidas y contaba chascarrillos mordaces. Las galerías exponían sus dibujos y posaba a pecho descubierto para Man Ray y Calder, que venían de América; para Fujita, de Japón; para Modigliani, de Italia; para Pascin, de Bulgaria; para Kisling, de Polonia; para Soutine o Chagall, de Rusia. Cada uno de los artistas para los que posó captó una parte de su singularidad y gracias a tantas pinturas se convirtió en la musa de Montparnasse.

Kiki de Montparnasse es la primera máscara que Pablo Gargallo realizó en bronce, y aunque cuesta creer que Gargallo ejecutase de memoria el retrato de Kiki, lo que sí sabemos es que la actriz no posó para él en su taller, como lo hizo para Man Ray, Moïse Kisling o Foujita. Seguramente Pablo Gargallo se fijaría en fotografías publicitarias y en la imagen que pudiera tener en su memoria de verla pasear por el barrio.


Son varios los museos que poseen un ejemplar de esta obra, entre ellos el Museo de Louvre (París), el MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza.

Kiki de Montparnasse, 1928. Bronce, Pablo Gargallo
Museo Pablo Gargallo, de Zaragoza

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