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lunes, 16 de junio de 2014

Saludo olímpico: el atleta clásico y el atleta moderno

Hace unos meses se publicó que el Ayuntamiento de Zaragoza y la familia del artista Pablo Gargallo habían acordado reproducir dos obras del escultor aragonés a tamaño monumental, ver noticia. Estas obras se sumaran a las cuatro que forman parte de las calles de la ciudad de Zaragoza. Hoy voy a referirme a las primeras esculturas públicas de Gargallo colocadas en la ciudad de Zaragoza que como el resto, se sitúan en las inmediaciones del Museo dedicado al escultor aragonés: Saludo olímpico: el atleta moderno y el atleta clásico, bronce, 1926

Saludo olímpico, Pablo Gargallo, bronce, 1929
Delante del Museo Pablo Gargallo, Plaza San Felipe, Zaragoza
Foto: www.zaragoza.es
En 1985, un año después de la inauguración del Museo Pablo Gargallo, se colocó el conjunto escultórico Saludo olímpico: Atleta clásico y Atleta moderno, 1927, bronce. Ambas esculturas son reproducciones de las encargadas a Gargallo en 1928 para el nuevo Estadio Olímpico de Montjuic, inaugurado en 1929 en un acto que formó parte de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. El encargo incluía otras dos obras, dos “bigas” o carros tirados por dos caballos, con sus correspondientes aurigas, uno de cada sexo.

Gracias al Saludo olímpico, Gargallo tuvo ocasión de tratar nuevamente el tema ecuestre, algo que ya había trabajado de manera muy diferente al realizar la decoración para el Palacio de la Música de Barcelona.

El proceso de realización de los Jinetes fue considerablemente accidentado. Una huelga general del gremio de fundidores artísticos y la muerte del propietario de los talleres donde se fundían (la firma Grandhomme y Andro, de París), hicieron sufrir a todos los implicados en el encargo, incluido por supuesto el propio Gargallo, que terminó enviando las esculturas por separado a Barcelona, según estuvieron acabadas.

Instaladas en mayo (El atleta clásico) y julio (El atleta moderno) de 1929 en el Estadio de Montjuich, allí permanecieron hasta la primavera de 1981, fecha de su traslado al Palacio de la Virreina, para formar parte de la exposición antológica organizada para conmemorar el centenario del nacimiento de Gargallo, lugar donde siguieron hasta 1989, en que fueron trasladadas de nuevo a su emplazamiento originario en el Estadio Olímpico de Montjuich, rehabilitado y ampliado para la celebración en 1992 de los Juegos Olímpicos de Barcelona.


Con motivo de otra inauguración, la del Museo Pablo Gargallo de Zaragoza, y casi sesenta años más tarde, en 1985, el Ayuntamiento de Zaragoza encargó las fundiciones de los Atleta clásico y Atleta moderno, que se colocaron delante de la puerta del Museo, en la Plaza San Felipe, en octubre de 1986.

Saludo olímpico, bronce, 1929, Pablo Gargallo
Plaza San Felipe, Zaragoza
Las figuras de bronce, representan jinetes desnudos sobre caballos. Los jinetes tienen el brazo en alto, haciendo la salutación olímpica, lo que algunos en su día interpretaron erróneamente como el saludo fascista. Los jinetes montan sus caballos sin silla ni brida. El clásico lleva una diadema en la frente y muestra una actitud de salto, el otro avanza ceremoniosamente con la cabeza alta.

Saludo olímpico: atleta clásico, 1929, Pablo Gargallo
Plaza San Felipe, Zaragoza



Saludo olímpico: atleta moderno, 1929, Pablo Gargallo
Plaza San Felipe, Zaragoza
En el 2007 el conjunto monumental se retiró temporalmente de la Plaza San Felipe para su restauración. Se trasladaron al taller de fundición de donde habían salido hacía más de veinte años. En concreto, se procedió a darles una nueva pátina y se repararon pequeños desperfectos. En 2009 volvieron a su lugar habitual. Ver vídeo: Vuelven las figuras ecuestres al museo Pablo Gargallo.

Fuentes:
-- Página web del Museo Pablo Gargallo
-- Atletas, jinetes y aurigas en la obra de Pablo Gargallo/ Ramón Balius i Juli
-- Gargallo i Barcelona, Alexandre Cirici, 1974

Más información en la Red Digital de Colecciones de Museos de Aragón:
-- Saludo olímpico: el atleta clásico
-- Saludo olímpico: el atleta moderno

jueves, 12 de junio de 2014

Pequeño caballo de circo, subastado en París

Sotheby's subastó el día 4 de junio de 2014, en París, la escultura de Pablo Gargallo Pequeño caballo de circo, de 1932. La pieza salió a la venta junto a obras de Modigliani, Dalí, Picasso, Botero o Miró. La obra, que tenía de inicio un precio de 40.000 euros, se vendió por un valor ligeramente superior, 42.300 euros.

Pequeño caballo de circo, bronce 1932, 17 cm., pertenece a la segunda edición de siete piezas- más tres pruebas de artista- realizadas en la fundición Godard en 1975 y pertenecía a un coleccionista privado europeo. La hija del artista, Pierrette Gargallo Anguera había confirmado la autenticidad de la obra previamente.
Pequeño caballo de circo, bronce, 1932. Pablo Gargallo
Un ejemplar de esta obra forma parte de la colección permanente del Museo Pablo Gargallo de Zaragoza. En la web del museo encontrarás más información sobre esta creación de Gargallo.

domingo, 8 de junio de 2014

Un tratado de "lo bello y sus formas"

Museo Pablo Gargallo. Palacio de Argillo (Zaragoza)
Foto: www.zaragoza.es
Si hay un museo equilibrado en Zaragoza, ése es el Museo Pablo Gargallo.
Edificio y colección constituyen un tratado de belleza y singularidad difícil de encontrar. Su colección es una joya del patrimonio municipal y su edificio Monumento Nacional. Conocido universalmente por ser el compendio único de la obra de Pablo Gargallo. Fue concebido para las  generaciones futuras con el entusiasmo que proporciona saber que en él se encuentran muchas de las claves para comprender la escultura renovadora del siglo XX.
Pablo Gargallo es un genio de la escultura  internacional y su museo el legado que Zaragoza nos ofrece.
Leer artículo
Autora: María Cristina Gil Imaz

miércoles, 21 de mayo de 2014

El mito de Cleopatra a través de Pablo Gargallo

Cleopatra, 1900, mármol y plata. Pablo Gargallo
Conocemos el mito de Cleopatra recreado en la escultura y la pintura, la literatura y el cine, la historiografía e incluso las viñetas ilustradas. Una mirada más crítica desvela, sin embargo, a Cleopatra VII, reina de Egipto entre los años 51 y 30 a. C., una mujer culta y políglota que quiso simbolizar la fusión entre los mundos helenístico y egipcio.

Nació en la cosmopolita Alejandría en el año 69 a.C., en una época en la que Roma era la gran potencia mediterránea. Decidida a lograr la independencia de Egipto, garantizando su propia permanencia en el trono y el posterior legado a sus descendientes, puso en práctica una estrategia de alianzas. Con Julio César, primero, de cuya relación nació Cesarión, su primogénito. Tres años después del asesinato del dictator romano, afianzó con el triunviro Marco Antonio un proyecto político y personal compartido: el dominio del Mediterráneo y la expansión territorial hacia Oriente. Tras diversos conflictos y enfrentamientos con Roma, las tropas de Marco Antonio y Cleopatra fueron derrotadas finalmente en la batalla naval de Accio (33 a. C.). El triunfador Octavio, el futuro Augusto, impuso su relato de la historia. Egipto perdió su independencia y pasó a ser una provincia romana.

La figura de Cleopatra, la mujer, la extranjera, que había osado desafiar el poder de Roma, fue vilipendiada y distorsionada sin tregua por la propaganda oficial.

Con su obra Cleopatra (1900, mármol y joyas de plata), el joven Pablo Gargallo, participa también del mito de Cleopatra.

Esta escultura es una de las primeras creaciones de Gargallo, cuando la realizó tan sólo tenía 19 años, y todavía no había alcanzado la profesionalidad como artista. Se encuentraba en pleno periodo de formación:

Con catorce años, Pablo trabajó unos meses en un taller de alfarería hasta que su tío Fidel Catalán le consiguió un puesto de aprendiz sin sueldo con Eusebi Arnau i Mascort, uno de los escultores modernistas más prestigiosos del momento. En el taller de Arnau conoce los materiales, las técnicas y los procedimientos tradicionales de la escultura, y al mismo tiempo asiste a clases nocturnas de dibujo. Más tarde completaría sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de la Lonja. Pablo asimiló con rapidez y aprovechamiento las enseñanzas de sus maestros, artistas decimonónicos que dominaban los recursos del oficio, las técnicas y los materiales.

La obra, tallada en mármol con gran delicadeza y precisión, y realizada por Gargallo en la Barcelona modernista de principios de siglo XX, tiene claros detalles simbolistas. Incorpora joyas labradas en plata, lo que muestra ya su interesante faceta de orfebre que desarrollará tres lustros después:
  • Brazaletes en brazo derecho (probablemente tuvo otro en el izquierdo, que se perdería tiempo atrás), en la muñeca izquierda y en los tobillos.
  • También portaba sendos conjuntos de anillos sobre los dedos de ambas manos y, probablemente, un rico pectoral a juego, a juzgar por las delicadas señales de finísimos puntos de sujeción que todavía conserva sobre el pecho, la espalda y el costado izquierdo, aunque por desgracia tanto los anillos como el pectoral no han llegado hasta nosotros.
  • En el lado posterior derecho de la cabeza se puede apreciar una elegante flor de loto, o rosa del Nilo, enhebrada entre los cabellos.
  • Y finalmente, la mano derecha sostiene una pieza clave en la representación de la reina egipcia. La joya estuvo desaparecida durante un tiempo, hasta que el hijo de un antiguo propietario de la obra, el Galerista Arturo Ramón la hayó. Hablamos del áspid de plata grabada que sostiene en su mano izquierda.
Este áspid de Cleopatra o cobra común, simboliza su muerte, ya que según la leyenda más acreditada, Cleopatra lo uso para suicidarse dando fin a uno de los personajes más importantes del mudo clásico.

La obra forma parte de la colección permanente del Museo Pablo Gargallo, desde que fue donada por la familia del artista al Ayuntamiento de Zaragoza. No obstante, la Cleopatra de Gargallo, ya había estado en tierras zaragozanas en 1982, con motivo de la exposición realizada en La Lonja para celebrar el Centenario del Nacimiento de Pablo Gargallo, del 7 diciembre 1981-10 enero 1982.

domingo, 9 de marzo de 2014

Pequeña máscara con mechón, 1907

Pequeña y coqueta pieza, que forma parte de las diez obras que la familia Anguera-Gargallo ha donado recientemente al Museo Pablo Gargallo de Zaragoza. Esta obra pertenecía a los herederos del artista gracias a que en 1935, su primer propietario, el Sr. Antoine Level, la donó a la viuda de Gargallo,  Magali Tartanson.

Pequeña máscara con mechón
1907, Chapa de cobre, (8 x 6 x 2,6 cm )

Algunas fuentes señalan que esta obra se trata de un autorretrato del artista.

Pablo Gargallo en 1910
Obra relacionada: Máscara con mechón, 1911

domingo, 2 de marzo de 2014

Las nuevas obras del Museo Pablo Gargallo

Donación Anguera-Gargallo

El Museo Pablo Gargallo se constituyó en 1982, con la firma de un convenio entre Pierrette Gargallo (hija del escultor) y el Ayuntamiento de Zaragoza. Abrió sus puertas en 1985, en el Palacio de Argillo. La apertura se hizo con 112. Desde entonces el museo ha ido incrementado sus obras gracias a las sucesivas donaciones de la Familia Anguera-Gargallo. La última, a principios de 2014, incorporó 10 piezas.

Se trata de obras originales de planteamientos y temáticas muy diferentes, fechadas entre 1900 y 1933, ejecutadas en distintos materiales y que, en algunos casos, muestran determinadas fases del proceso creativo del escultor.

Las obras son las siguientes:
  • Cleopatra, 1900. Mármol y joyas de plata
  • Cabeza de mujer, 1900. Piedra gris
  • Leda, ca. 1903. Mármol blanco
  • Los humildes, 1904. Madera
  • Pequeña máscara con mechón, 1907. Chapa de cobre
  • Aguadoras, 1925. Terracota
  • Pequeña bailarina española (versión inconclusa), 1927-32. Chapa de cobre
  • Gallo (versión inconclusa), 1930. Chapa de hierro
  • Gran arlequín (versión inconclusa), 1931-33. Plancha de hierro
  • Pequeña bacante (versión inconclusa), 1932. Chapa de cobre

La donación reúne un conjunto de obras de gran calidad y extraordinario interés para la colección del Museo, ya que completa y/o amplía la representación de su trabajo en momentos y etapas fundamentales de su trayectoria, como la de formación profesional y académica (Cleopatra, Cabeza de mujer y Leda), la del comienzo de su independencia profesional (Los humildes), el inicio de sus investigaciones en el uso de materiales y lenguajes innovadores (Pequeña máscara con mechón), la consolidación de la tendencia clasicista de su obra (Aguadoras) y el pleno desarrollo del uso de las plantillas de cartón para la construcción de sus esculturas conceptualmente más avanzadas en chapa y plancha metálica (Pequeña bailarina española, Gallo, Gran arlequín, Pequeña bacante).

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